Noticias de la eurocopa 2012

Una pizquita de furia

Jose Antonio Sojo

La selección española supo apelar a alguno de los viejos valores, ya casi olvidados, para sacar adelante un encuentro que se había complicado y mucho por culpa del golazo de Jaroslav Plasil.

David Villa y Xavi Hernández celebran con rabia un gol de España David Villa es uno de los jugadores más temperamentales de España

Hace ya bastantes años que la selección española ha renegado de la famosa ‘furia’, ese hipotético punto diferencial de la Roja con respecto al resto de combinados (que, dicho sea de paso, pocas veces se vio que existiese), para entregarse a lo que se ha tenido a bien bautizar como el ‘tiki-taka’, ese estilo de juego combinativo labrado en la Masia del Barça y que nadie sabe interpretar mejor que el equipo de Del Bosque. El estilo que, en definitiva, ha guiado a España a conquistar el título de campeona de Europa y del Mundo.

Sin embargo, ese modo de entender el juego no es perfecto. En realidad, ninguno lo es. El pecado del ‘tiki-taka’ es caer en la desidia, en pensar que basta con tener el balón para ganar, en no utilizarlo agresivamente. Esa concepción errónea de la idea ‘tener el balón como herramienta de defensa’ puede llegar a ser neutralizado si delante se planta un equipo como la República Checa, intenso y ordenado en defensa y con calidad como para hacerte un gol si se plantea la menor ocasión. Si en vez de los checos, delante están argentinos o portugueses, pues ya sabemos lo que pasó en los últimos amistosos…

Pero, al fin y al cabo, aquello eran amistosos, partidos inútiles, mientras que el de ayer era un duelo oficial de clasificación para la Eurocopa (cosa que se hubiera complicado innecesariamente de perder). Por eso a la Roja le tocó el orgullo verse por detrás en el marcador fruto del tanto de Plasil, máxime jugando en casa y ante un público como el de Granada, totalmente entregado a sus colores. Sin renegar del ‘tiki-taka’ (España nunca debería salirse de esa senda), los chicos de Del Bosque supieron sacar a relucir el viejo y casi casposo valor de la furia, la casta. Unas gotitas de testiculina nunca vienen mal en enfrentamientos de alta competición. Son necesarias, de hecho.

España se encabritó, valga la expresión, y percutió y percutió hasta que encerró a los once checos en su propio campo. También Del Bosque contribuyó al asedio con cambios ultra ofensivos como el de Capdevila por Cazorla. Es posible que jugadores como Xavi, Iniesta o el propio Cazorla no dejen entrever en el campo sus momentos de cabreo, pero para eso están otro tipo de futbolistas como Sergio Ramos o David Villa, a los que sí se les infla la vena cuando las cosas no salen como están planeadas. ‘Tiki-taka’ más una pizquita ‘Furia’, ésa sí es una mezcla perfecta.