Noticias de la eurocopa 2012

Italia 2 – España 0: la ‘azzurra’ acaba con el ciclo de oro español

David Martinez

El combinado de Antonio Conte fue mejor y se metió en octavos gracias a los goles de Chiellini y Pellè. En España, sólo Morata, De Gea y Piqué dieron la talla.

spain-italy Piqué tuvo el empate en sus botas (FOTO: as.com)

Se cerró el círculo virtuoso de España justo donde había empezado: ante Italia. Aquel gol de penalti de Cesc en la Euro 2008 desterró todos los complejos de la Roja y dio a luz a la mejor generación de su historia, capaz de culminar una triple corona inédita y memorable: Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Ayer, con varios de los héroes que iniciaron el ciclo hace ocho años sobre el terreno de juego, pero no con todos, Italia pasó por encima de una España que, como explicó Piqué al final, era mucho menos España que antes.

Ganó Italia con toda justicia porque fue mejor desde el himno: de Buffon a Pellè, todos sabían lo que tenían que hacer. Se lo había explicado Antonio Conte, un entrenador genial, que presentó un 3-5-2 en el que los carrileros, Florenzi y De Sciglio, agobiaban la salida de balón de España y cerraban espacios en el repliegue. Giaccherini y Parolo cortaban los carriles centrales, por donde se suelen mover los mejores solistas de la Roja (Iniesta y Silva), y Éder y Pellè incordiaban a Piqué y Ramos, que jugaron más hacia De Gea que hacia Busquets. Obligado a sacar en largo, De Gea buscaba una y otra vez a Morata, que tuvo que pelear balones áereos con los generales de la aviación Azzurra: Barzagli, Bonucci y, sobre todo, Chiellini.

Con el balón en los pies, Italia fue un manual del juego de toque y posición. Buffon iniciaba la jugada para alguno de los centrales, habitualmente Chiellini o Bonucci, que valen lo mismo para la guerra que para la construcción, y el balón siempre acababa llegando a las bandas, donde los errores penalizan menos. Desde ahí, la Azzurra buscaba en corto a un omnipresente De Rossi, siempre pendiente de sofocar a sus compañeros, o en largo a Graziano Pellè, que bajaba a recibir a tres cuartos de campo y sacaba de sitio a los centrales españoles. Éder, Giaccherini o Parolo aprovechaban los espacios a la espalda de Piqué o Ramos.

Italia interpretó una estupenda coreografía durante 45 minutos que no acabó en tragedia para la Roja porque De Gea estuvo inmenso. Su único fallo propició el gol de Italia, obra de Chiellini, aunque en la foto del gol quedaron retratados varios futbolistas españoles. Primero Ramos, que ha completado una Eurocopa pésima y que hizo una falta absurda a Pellè en la frontal cuando el delantero del Southampton estaba de espaldas. Luego De Gea, que despejó hacia el centro el chute de Éder. Y, finalmente, toda la barrera de España a excepción de Piqué. El del Barça fue el único que buscó el rechace, aunque Chiellini se adelantó y puso a Italia por delante. El resultado fue lo mejor que se llevó España al descanso.

La Roja mejoró en la segunda parte con la entrada de Aduriz por un invisible Nolito, lo que desplazó a Morata a la banda. Puestos a jugar en largo, pensaría Del Bosque, quién mejor que el gran cabeceador de la Liga. Aduriz fijó a los centrales, lo que permitió que Iniesta y Silva tuvieran más espacio en tres cuartos de campo. España recuperó la posesión coincidiendo con un bajón físico de Italia y con el cambio de De Rossi por Motta, seguramente la decisión más inexplicable de Conte.

Fue una posesión estéril, sin profundidad, y sólo algunas aventuras personales de Morata, Aduriz, Juanfran o Iniesta generaron cierta sensación de remontada entre la hinchada española. También contribuyó la entrada de Lucas Vázquez, efervescente, rápido y desequilibrante, que en media hora confirmó que Del Bosque le ha dado demasiada poca cancha en la Euro.

Sin balón, sin embargo, la Roja siguió defendiendo con suma torpeza. Italia dio un paso atrás, pero jamás renunció a los contraataques. Conte refrescó a su selección desde el banquillo con la entrada de Darmian e Insigne, y entre varias ocasiones poco claras de España (un cabezazo de Ramos, una volea de Iniesta, un chute lejano de Piqué) se esfumó un partido que todavía pudo cambiar de signo en los compases finales. Piqué, ya de ‘9’ puro tras la lesión de Aduriz (entró Pedro y recibió pitos), enganchó un rechace en el área y su chute, algo forzado, fue desviado por el incombustible Buffon. Poco después, en una contra de manual, Pellè facturó a la Roja y consumó el final de un ciclo. Un día fuimos los mejores. Ya no.