El azar
La suerte es esa bonita palabra que nos sirve para explicar por qué a veces tenemos éxito o fracaso en ciertas situaciones de nuestra vida. Y en esto de las apuestas, el azar tiene mucho que ver desgraciadamente. De hecho, a corto (o incluso a medio plazo) la suerte nos puede subir el saldo hasta los altares o, por el contrario, dejarnos casi en la ruina (esto último no debería ser así si hacemos caso al apartado anterior de saldo y stake). Estamos apostando a eventos deportivos y por muy bien que tengamos estudiado un partido determinado, un penalti en el último minuto o un triple desde campo contrario perfectamente pueden hacer que algo, que para nosotros era clarísimo, acabe en derrota. Y como el dicho: "Si algo va mal, puede ir peor..." la racha de mala suerte se acentúa y no solo fallamos ese pronóstico que era increíble si no que fallamos los cinco siguientes, por distintas causas del destino.
Pero no debemos echarle la culpa a la suerte a largo plazo. El azar es como los árbitros, unas veces te dan y otras te quitan. Y así es efectivamente. Cuando pensamos en la suerte en las apuestas, parece que sólo recordamos aquellos partidos donde hemos salido perjudicados, pero hay muchos donde es absolutamente al contrario. Sólo debemos sentarnos en el sofá y pensar en las últimas semanas. Seguro que hay muchos partidos donde el factor suerte estuvo con nosotros. En el largo plazo, sólo nuestra gestión del saldo y buena elección de pronósticos harán que tengamos beneficios. Nunca el azar...
Ganadores y perdedores
Pues como no podía ser de otra forma, aquí hay ganadores y perdedores. Y lo peor para el usuario de a pié es que el porcentaje de perdedores supera claramente el 80%. Las casas de apuestas ganan mucho dinero y se abastecen de la mala elección de los pronósticos y sobre todo, de una mala gestión del dinero. Un jugador cuando empieza, ingresa algo de dinero en una casa de apuestas con la ilusión de que ese importe se haga más y más grande. Ve, con cierta claridad, que no puede ser tan difícil acertar eventos deportivos y, de una forma u otra, sus primeros pronósticos son buenos y su saldo comienza a crecer.
Sin embargo, en un mal día falla cuatro partidos seguidos (y como no lleva ninguna gestión económica correcta) su saldo ha decrecido un 60%. Llevado por un pensamiento de que todo está siendo mala suerte, decide recuperar todo lo perdido en el partido del Plus de la noche. Juega todo lo que le queda a ese encuentro. Hace lo que se denomina un All in. Y falla... Su saldo está a cero.Vuelve a ingresar y sigue cometiendo ciertos errores que siempre le llevan al mismo sitio, intentar recuperar en uno o dos días todo lo perdido en jornadas anteriores. Se ve superado por la situación y comete un error tras otro. Y el resultado también siempre es el mismo, cada vez menos saldo hasta llegar nuevamente a cero.
Al final, el perdedor debe pensar en qué está haciendo mal, centrar sus ideas y determinar una estrategia y una gestión de dinero de ese saldo de apuestas. En una tabla aparte hay distintos consejos que pueden ayudar a ese apostante que comienza o que no está realizando una buena gestión. Desgraciadamente, este negocio vive de la mucha gente que pierde. Cambiar esta dinámica y convertirse en ese porcentaje pequeño de personas que tienen beneficios a largo plazo, requiere de tiempo, esfuerzo, mucho autocontrol y una eficiente gestión. Solo así tendremos una oportunidad de pasar de perdedor a ganador.


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