Full stake
Podríamos definirlo como la cantidad más alta a jugar en un solo pronóstico. Este concepto tiene mucha importancia porque gestionándolo correctamente jamás nuestro saldo se debería quedar a cero. Se suele elegir un porcentaje de entre un 5 a un 10% de nuestro saldo total aunque, yo aconsejo, que cada uno se ponga el porcentaje que crea conveniente (eso sí nunca superior a un 10%). Y es más, deberíamos aplicar también un concepto tiempo sumado a este full stake. Es decir, está muy bien que sepamos cuánto jugar como máximo a un pronóstico, pero, ¿qué pasa si en un día hay seis partidos que hemos estudiado correctamente y tenemos confianza en que salgan?. Si varios de ellos tienen stakes altos y casualmente tenemos un mal día, nuestro saldo se verá muy perjudicado. Por ello, deberíamos tener una variable tiempo (entre uno y siete días según el apostante) para que unida al full stake nos genere un control absoluto del saldo.
Ejemplo
si un apostante tiene un saldo de 1000 euros, su full stake podría ser 100 euros perfectamente. Pero si resulta que, como decimos, en un día hay seis pronósticos, podría estar jugándose aproximadamente 400 euros (esta cantidad variaría según los stakes de esos seis pronósticos). Si el azar (del cual hablaremos luego) nos es esquivo habremos perdido un 40% en un solo día, algo absolutamente catrastófico. Y sobre todo, hablaría muy mal de nuestra gestión. Por ello, un usuario podría ponerse un límite diario (o de dos días, o semanal..) de un 10% o 15% (y por debajo de este límite y asociado a él, siempre estaría el full stake). En nuestro ejemplo, nos haría ver que esos seis pronósticos nunca excederían la cantidad de 100 euros, con lo que un mal día sólo nos haría perder un 10% y no un 40%. Obviamente las posibilidades de crecimiento también serán más lentas, pero al menos también serán más seguras.
Value de la apuesta
Hay también otro concepto, aunque para mí, mucho menos importante, como es el value de la apuesta. Y digo menos importante, porque al final el value lo determina el apostante en sí (a no ser que se deje llevar por otras personas). Podríamos definir el value como ese pronóstico donde la cuota pensada por nosotros está en mejor disposición (por probabilidad) que la cuota puesta por la casa de apuestas. Pero medir un value en referencia a las cuotas del evento es muy difícil y en muchos casos inservible. ¿Cómo medir el value de la cuota en un hándicap de baloncesto, por ejemplo? Habría que medir el value del hándicap en sí, y no de la cuota.. Y lo mismo para un over/under. Como decimos, es otro parámetro más a poder utilizar a la hora de elegir un pronóstico. Pero nunca deber ser el único.
Es aconsejable, por último, que cada vez que vamos jugando reajustemos el saldo final para saber cómo aplicar todo lo hablado anteriormente a los nuevos pronósticos. Para ello es totalmente necesario llevar algún tipo de contabilidad (aunque de esto hablaremos en la sección La Estrategia). Al final, a largo plazo, nuestro saldo puede ir creciendo. Y para un buen jugador, la gestión del dinero será exactamente igual en sus primeros 30 euros como en los 300 que pueda tener ahora (o incluso en los 3000 que quizá tenga algún día.)


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